Tags

, , , ,

Milagros
Lectura de Hoy: Marcos 2:1-8 Version RVR1960
Cuando usted presta atención a algunos de los milagros de Jesús, queda impresionado al ver como los líderes religiosos de la época fallaban en descubrir el significado de estos.

Jesús curó a un paralítico, pero antes declaró que los pecados de aquel hombre le eran perdonados. Los religiosos argüían: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?”. Allí estaba aquel hombre paralítico, andando de un lado a otro. Ellos debieron alegrarse por este hecho pero, sin embargo, estaban enardecidos y preocupados, diciendo que Jesús estaba faltando a la ley.

Esto nos lleva a pensar en la frecuencia con que usted y yo dejamos de ver los milagros que acontecen todos los días a nuestro derredor. Un niño alegre y bonito corre alrededor nuestro y gritamos: “¡No hagas eso, vas a ensuciar tu ropa!”.

El sol brilla en un cielo azul y la gente protesta: “¡Que calor más infernal!” Cuando cae la lluvia, se oye esta expresión: “¡Este mal tiempo va a arruinar mi fin de semana!”.

Pequeñas bendiciones, verdaderos milagros, caen sobre nosotros todos los días: El sonido de la música, el aire que respiramos, la belleza de los árboles, nuestras expectativas y esperanzas. Sin embargo, entre murmuraciones, lamentos y pesimismo, dejamos de ver los milagros. Debemos pedir a Dios: “¡Señor, no dejes que me pierda los milagros!”

Ildefonso Torres